Producto del tercer Dossier; encuentros colaborativos, PELIGRO; GAS NATURAL está centrado en una problemática local, que sin embargo tiene connotaciones más amplias: el peligro en el uso de los recursos energéticos, en su comercialización y distribución. Propuesta por la artista Beatriz Millón, quien a su vez invitó a participar a la también artista Yolanda Benalba y a la socióloga Dairee Ramírez, la intervención consistió en la repartición de mantas e impresiones adheribles entre los vecinos de la colonia Viaducto Piedad para darle voz al descontento que ahí ha surgido en la zona sobre los servicios de Gas Natural implementados paulatinamente. También se llevaron a cabo pintas con esténciles en distintos espacios de la colonia y la entrega de lonas con consignas en contra del servicio que brinda la empresa distribuidora, para su colocación en camiones repartidores de cilindros de gas por los trabajadores afectados. El descontento de los vecinos de la colonia, donde las artistas tienen residencia, obedece a diversos incidentes que mantienen en conflicto a los dos modelos empresariales. El modelo común en la ciudad ha sido la distribución de gas LP –que es un Licuado del Petróleo que se encuentra en estado líquido–, mediante vehículos que lo transportan en cilindros o en pipas de gas de carga. El nuevo modelo suministra el gas mediante tuberías subterráneas, tal y como las de agua potable o de electricidad. Se trata del llamado Gas Natural, que es una mezcla de gases que se encuentran en yacimientos fósiles, ya sea solos o junto al petróleo o en los depósitos de carbón. A pesar de que las empresas que distribuyen el Gas Natural argumentan que dichas tuberías tienen muchos sistemas de seguridad que minimizan el riesgo de una fuga en el subsuelo, la colonia Viaducto Piedad se ha visto afectada últimamente por explosiones, atribuidas a este tipo de sistemas y a su mantenimiento deficiente. Más allá de optar por uno u otro modelo empresarial, las artistas se concentraron en darles voz a los trabajadores de los vehículos distribuidores de Gas LP, algunos de los cuales llevan más de 20 años laborando en la zona, por lo cual han sido los principales interlocutores con los vecinos. La vindicación de su voz coloca la mirada sobre las condiciones laborales de obreros especializados cuyo trabajo depende de sistemas particulares de distribución, gracias a lo cual conocen las necesidades específicas de los usuarios.


Más allá de la problemática inmediata, el trabajo señala el avance del nuevo capitalismo en el que los sistemas de distribución están sistematizados, y los trabajadores alienados y aislados de los consumidores. A pesar de que el otro modelo también es evidentemente capitalista, responde a una organización que permite siempre fisuras en las que los trabajadores tienen cierto margen de decisión e independencia. Por ello la resistencia tanto de los colonos, como de los mismos gaseros pugna por la permanencia del viejo modelo, pues en él existen cierto tipo de relaciones que no son reguladas por la empresa.


Este tipo de intervenciones apuntan a procesos complejos y de largo aliento que vale la pena continuar. Implican la búsqueda colectiva de sentido, partiendo de una necesidad de base que puede desarrollarse e incluso revertir los papeles de los actuantes. El productor cultural realiza por ello una desviación que podría, en los mejores casos, desatar un movimiento para generar conciencia entre los participantes.


Comentario crítico.- Si propuestas de este tipo tienen cabida en un contexto artístico, es gracias a una visión abierta que permitiría imaginar al arte no como un territorio determinado por un hacer específico, sino como un espacio que daría cabida a la inclusión de discursos de muchas clases, que pueden ser potenciados según contextos y operaciones de orden simbólico. Es decir; una serie de prácticas que, defendidas desde la equidistancia que guardan con el poder, pueda defender discursos que no tendrían cabida en otros lados, o que debido a la dirección discursiva que poseen los movimientos políticos frontales, no podría ser revisado desde ciertas perspectivas estéticas. Es decir, el artista posee privilegios de mediación que debe aprovechar. Esto, sin embargo, comporta un peligro latente en el hecho de que esta posición ventajosa puede convertirse en una moneda de cambio que negocie con mayores posibilidades de escalar los entramados artísticos.


Como propuesta, PELIGRO; GAS NATURAL tenía muchas posibilidades de crecer y hacerse más potente, si las artistas hubiesen estado comprometidas con un trabajo continuado. Pero justo en ese punto es que el sistema de producción artística falla, en tanto quien lo propone no desea involucrarse con problemáticas que muchas veces rebasan sus propias expectativas de acomodo. De hecho, en un inicio el proyecto establecía premisas erróneas. Quizá debido a que la procedencia de Beatríz Millón era otra, no conocía del todo las condiciones de las empresas de gas de modelo tradicional, pues su propuesta imaginaba que los camiones hacían el trabajo de manera independiente. Y esto no tendría ningún problema, si en el desarrollo de la misma pieza se hubiese permitido la incorporación de información nueva, lo que habría permitido que el desarrollo pudiera complejizarse, arrojar nuevas posibilidades, e incluso impulsar la propagación de un pequeño movimiento de colonos, para apuntar a temas como el de la energía o el de la gentrificación. Por supuesto, es posible entender el guiño y los beneficios que todo encuentro entre entes políticos supone. Sin embargo el puro imaginario artístico muchas veces es incapaz de sostener las motivaciones de algo que es mucho más amplio y complejo, y que difícilmente va a encontrar solución si no es analizándolo desde técnicas discursivas más amplias que intenten trascender el espontaneísmo, o la producción de meras ocurrencias.


No se le puede pedir al productor cultural contemporáneo que conozca todos los temas, por supuesto. Pero sí una voluntad participativa que trascienda los imperativos de su propio campo. Si no es así, ¿de qué valen los meros gestos políticos, que generan intervenciones que no se ocupan del desarrollo ulterior de tales aventuras? En los mejores casos podrá confiarse en las decisiones interpretativas de quienes reciben la propuesta, que incluso podrían hacer crecer –si así lo desearan y consideraran necesario–, prácticas de difusión disidente. Sin embargo, es posible también imaginar en muchos artistas falta de interés real, una cierta voluntad cosmética que apuntaría más a la realización de obra en distintos formatos y determinados rubros que circulan bien con el mote de ‘contra hegemónicos’ o ‘anti sistémicos’, pero que en realidad pueden estar siendo producidos para la difusión de obra personal, y la mera inclusión en el sistema artístico.

Proyecto apoyado por el Fondo Nacional Para la Cultura y las Artes